Nunca pasa nada

Este artigo tamén está dispoñible en: Galego

Cambió el año, pero en Galicia no pasó nada, ni va a pasar, porque aquí nunca pasa nada y si pasa siempre tiene arreglo. A lo que en todas partes le llaman mediocridad, nosotros le llamamos rutina.
En las cosas de gobernar y de la política, Nuestro Alberto seguirá tan aburrido de llevar la contrata de Galicia como quien administra un Zara o un McDonald’s que continuará otro año más haciéndole oposición a la oposición. Y el mejor de todo es que la oposición estará encantada de que se la haga y -por si acaso siempre hay que tener un plan B- en todo aquelo que Nuestro Alberto no se les oponga como es debido, ya se ocuparán ellos de hacerse la oposición entre sí. En esta pelea interminable por ver quien va segundo la política gallega parece el Tour de Francia: todo se vuelve disputar sprints especiales y metas volantes y arrebatarse unos a los otros los maillots de la montaña y de la regularidad mientras el único maillot que importa, el amarillo, es propiedad indiscutible de Nuestro Alberto.
En los niveles inferiores de las subcomandas tampoco esperen novedades. Seguiremos teniendo que padecer los esfuerzos patéticos del vicepresidente Alfonso Rueda para que le reconozcan el titulo y la categoría de Soraya autonómica. Hay que reconocerle que empezó fuerte el año, no sabiendo resistirse a salir en las fotos del espectáculo en el que se convirtió el esclarecemiento del asesinato de Diana Quer sacando pecho por el trabajo de los forenses, igual que el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido sacaba pecho por el trabajo de los investigadores de la Guardia Civil. La adicción a salir en los medios es como la adicción a la droga, nunca tienes suficiente y nunca sabes cuando parar; y sino que se lo pregunten a Abel Caballero, el incansable showman e indiscutible performer número uno de la política gallega.
En la agenda pública de lo que discutiremos, porque debería de ser lo que nos importa, tampoco esperen cambios. Ahora que los temporales devolvieron los embalses, tirando por lo alto, al 70%, los medios van a tener algo más complicado encontrar temas de los que hablar que nos ahorren andar discutiendo cuestiones tan engorrosas como que las oscuras y crecientes listas de espera de la sanidad, las pensiones medias gallegas a la cola de las españolas, la incapacidad de nuestra economía para crear empleo estable y de calidad y nuestra creciente dependencia de variables tan exóticas como el turismo o el absentismo de un Gobierno que pese a tener mayoría absoluta lleva legislatura y media sin aprobar una triste Ley que merezca tal nombre por su contenido, alcance o trascendencia.
Pero no se alarmen, siempre pueden tirar de los clásicos: los retrasos del AVE que en el fondo son adelantos y deberemos celebrar, los centenares de miles de millones de turistas y peregrinos que se van admirados de la nobleza de nuestras gentes y lo delicioso de nuestra gastronomía, o la enésima renuncia de Nuestro Alberto a suceder a Nuestro Mariano y, ya puestos a soñar, a fichar por el Barça o el Manchester City. De ilusión también se vive, y en Galicia es de lo único que vivimos.

Este artigo tamén está dispoñible en: Galego

cool good eh love2 cute confused notgood numb disgusting fail